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Despoblación rural y macrogranjas: ¿por qué se produce esta relación inversa?

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Las macrogranjas se han transformado en un tema de debate en toda España y Europa. En este sector convergen elementos como la calidad de alimentos, el medioambiente y el bienestar animal.

En España, la ganadería industrial porcina ha sido un aspecto resaltante que ha contribuido con el proceso de despoblación rural desde inicios de siglo XXI. De acuerdo a un informe emitido por Ecologistas en Acción, el 64% de los municipios de España con menos de 5.000 habitantes.

En este artículo, te explicaremos qué son las macrogranjas, cuáles son los efectos desfavorables para el entorno donde se encuentran y por qué las macrogranjas producen despoblamiento en sus zonas aledañas. ¡Comencemos!

¿Qué son las macrogranjas?

Las macrogranjas son instalaciones de ganadería industrial en la que la cantidad de ganado es muy alta. En las mismas pueden caber desde cientos de miles de vacas o cerdos hasta cantidades que sobrepasan el millón en el caso de los almacenes dedicados a la cría de pollos.

Los constantes avances tecnológicos que se han visto en las últimas décadas, sumado a la explosión demográfica a nivel global han provocado que la producción de carne se haya duplicado.

En la década de los 70, países como China han pasado de producir un poco menos de 10 millones de toneladas al año a alcanzar la cifra de los 80 millones de toneladas al año en 2019. En nuestro país se producían un poco más de un millón de toneladas al año, hoy la cifra de producción anual sobrepasa los 7 millones de toneladas al año, de acuerdo al informe Meat Atlas 2021.

Esta tendencia creciente de la producción se debe a dos factores: incremento de la población global y mayor consumo por parte del ser humano de este producto.

Por si fuera poco, muchos procesos se han automatizado y los controles sanitarios son de mejor calidad. Además, nuevas técnicas de producción permiten estabular en granja miles de cabezas de ganado para minimizar los costes relacionadas con el mantenimiento y  de esa manera, reducir el precio final de la carne.

Sin embargo, no todo es color de rosa. Las grandes cifras de animales concentradas en espacios tan reducidos genera problemas de gestión por las enormes cantidades de excretas (estiércoles y purines). Dicha situación se agrava cuando no existen tierras agrícolas a una distancia cercana donde se pueda llevar a cabo un proceso de abonado de los residuos.

  

¿Cómo afecta una macrogranja a su entorno?

En primera instancia, la distinción principal entre una granja beneficiosa y una macrogranja es la cantidad de ganado. En lugar de ser un modo adaptado al entorno y en el que todos los factores sean interdependientes, la producción en macrogranjas necesita de fuentes de combustibles fósiles para la fertilización, recolección y transporte de sus insumos.

Otro aspecto perjudicial es la gestión de residuos. Si bien es cierto que esta materia orgánica es necesaria para los agroecosistemas, no puede ser procesada por el suelo en las cantidades que se produce en las macrogranjas. De esa forma, los nitratos se filtran hacia las aguas superficiales y hacia los acuíferos y los contamina.

Además, la inmensa cantidad que alojan las macrogranjas causa olores desagradables que afectan la vida rural.

Pero esto no es todo, porque las macrogranjas también impactan otros ecosistemas. Recuerda que el ganado requiere piensos para ser alimentado dentro de las macrogranjas y la producción de este alimento implica deforestar otras zonas.

¿Por qué las macrogranjas producen despoblación en zonas rurales?

Según el informe Ganadería industrial y despoblación, las macrogranjas han impulsado el proceso de despoblación en la España Rural entre el 2000 y 2020. Tres de cada cuatro municipios rurales analizados muestran que han perdido más población respecto a los municipios rurales que no han incluido este sector.

Dificultad para acceder a agua potable, aire contaminado, malos olores, entre otros… son algunas consecuencias de la ganadería industrial y que influyen directamente en el fenómeno de despoblamiento rural.

Aparte de todos los retos que engloba la vida rural en cuanto a acceso de servicios, se suman estos procesos que disminuyen aún más las posibilidades de emprender estrategias de diversificación en el campo como: la ganadería extensiva, el emprendimiento rural, el turismo rural, la agricultura ecológica, entre otros.

Los sectores que más se ven afectados por las macrogranjas son: restaurantes, pequeñas empresas de turismo, negocios relacionados con actividades al aire libre (avistamiento de aves, senderismo, barranquismo, micología, entre otros.), explotaciones agrícolas o proyectos agroecológicos.

Macrogranjas: ¿solución al abandono rural?

El sector de la ganadería industrial ha argumentado que las macrogranjas son una alternativa para solventar el problema de la despoblación rural, puesto que otorgan empleos. Sin embargo, los puestos de trabajo que otorga este sector no son significativos, frente al daño que le genera a otros sectores económicos y modelos agroecológicos.  

Hoy por hoy, organizaciones vecinales dirigidas por la Coordinación Stop Ganadería Industrial, se oponen a las iniciativas de las macrogranjas. Gracias a ello se han unido más representaciones de sectores económicos importantes para frenar estas explotaciones que perjudican la vida de los pueblos de España.

¿Qué te ha parecido nuestro artículo? ¿Estás de acuerdo o no estás de acuerdo con las macrogranjas? Cuéntanos en los comentarios.

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